Esta no es la opinión de un experto.
Es la opinión de una asociación ciudadana que sufre por la ciudad.
El penoso panorama que ofrece la Playa de Las Canteras en el sector de La Cicer es incompatible con la debida consideración hacia las personas y la categoría de la playa.
Es sabido que esta situación es consecuencia de dos acciones adversas motivadas por la intensidad del último temporal, como fueron la retirada excesiva de arena y la incorporación de piedras en la orilla impulsadas por la borrasca.
La considerable acumulación de callaos en la última tormenta, 1,5 metros de altura en algunos tramos, es imposible que sean sepultados por el regreso de la arena que estacionalmente se produce.
Requiere una intervención directa para su traslado hacia una hormigonera u otro fin fuera de la playa.
Enviamos video al Ayuntamiento de como en el País Vasco se cuida el estado de la emblemática Playa de Ondarreta aquejada del mismo problema.
Es una incongruente política que permite la acumulación de las mismas piedras, no retiradas de años anteriores, y vuelven cada temporada de alta marejada. Este año de una forma mucho más acrecentada.
El pretender que esos montículos sean sepultados por el regreso de la arena es irreal, en el mejor de los casos sería recurrente, pero cada vez de forma más agresiva y destructora.
Se desoye la voz profunda del océano que está indicando que no las quiere, las expulsa para que una sociedad consecuente le ayude y las retire, y en unas pocas temporadas podamos tener una playa toda de arena y sin tropiezos.
Incluso de arena rubia aportada de las partes de la playa donde se está acumulando en exceso. Esta arena ocuparía y equilibraría el volumen de las piedras desalojadas y al mismo tiempo aliviaría las zonas con exceso de ella.
Sería un circuito cerrado artificial tremendamente beneficioso.
Cambiaría el bochornoso aspecto actual a una explanada limpia como continuación del resto de la playa, donde la práctica del surf, con sus escuelas de alumnos y los bañistas en general, no tengan que sortear el peligro de este feo espectáculo.
La elevada riqueza de la industria turística de sol y playa de la isla de Tenerife está basada en la modificación del litoral creando playas artificiales para beneficio de la sociedad.
La intervención que se solicitamos en la Playa de Las Canteras nos parece necesaria, razonable y urgente.
Es inexplicable que un Convenio con la Universidad de Las Palmas no se haya abordado este aspecto como salvación paisajística y disfrute de la playa y se haya optado por una frustrante inhibición.
Las piedras que yacen desde hace meses en la orilla, su ausencia del fondo del mar, no han producido ninguna anomalía. Este síntoma ratifica su traslado.
El argumento de que por su retirada puede haber un fenómeno adverso en este tramo peor del ya ocasionado, nos parece imposible, remoto, y en el peor de los casos, hasta reversible si se diera.
La puesta en práctica de esta acción es inaplazable, más aún, aprovechando el gran volumen de piedras ofrecidas por la naturaleza en esta ocasión.
Para su extracción señalamos el punto de confluencia entre las calles Bolivia y Pizarro donde un camión y un tractor pueden acceder a la orilla fácilmente.
Todas las ventajas que con la extracción puede ganar en paisaje, lo cual incluye las promociones fotográficas del Auditorio y la popularización del bonito Skyline de La Isleta, en contraposición con el mal que se está padeciendo, justifican sobradamente la gestión a realizar como mínimo a modo de test.
Apelando a la más alta responsabilidad pedimos que emprendan las acciones que corrija este subsanable y penoso panorama.
Atentamente.
Asociación Cívica Gran Canaria RenaCe.