Carta Abierta Al Alcalde Hidalgo y Al Presidente de La Autoridad Portuaria de La Luz y Las Palmas ,Sr. Ibarra

Estimados Sres.

La casualidad ha propiciado que Vds. militantes del partido político Psoe; uno como presidente de la Autoridad Portuaria y otro como Alcalde de Las Palmas de Gran Canaria tengan en sus manos que esta ciudad de un paso de enorme progreso en  calidad turística y disfrute ciudadano, o por el contrario, dejarla caer en la desagradable sordidez  de un gigantesco taller reparaciones en lo que puede ser el mejor espacio de la ciudad. El Istmo de Las Canteras.

Su decisión no será inocua, no debe serlo. Deberán asumir el alcance de su elección.

La alegación  que interpuse contra este taller-astillero, citada en el artículo  titulado “El valor del Istmo y La Isleta” del periódico Canarias7 de fecha 20.03.2016, o en el de La Provincia de fecha 22.03.2016, titulado “La Luz busca una decisión acertada”  hacían referencia a que dicha alegación había sido aceptada parcialmente porque, aunque no impedía un taller de este tipo, sí le impone unas condiciones de incidencia ambiental tales, que en sentido estricto, lo hacen inviable.

Ante la presentación de cualquier proyecto sobre esto, Vds. Alcalde de la ciudad  y presidente de la Autoridad Portuaria, sus corporaciones, tienen que dar el visto bueno o no.

Con esa resolución en la mano pueden impedir esta instalación tremendamente  lesiva para las aspiraciones de la capital en una franja de terreno tan delicada anexa a Las Canteras y de gran porvenir para el disfrute ciudadano y revalorización de nuestra ciudad.

El sometimiento a Estudio de Incidencia Ambiental, recogido en el artículo 5.2.5 de Normas Urbanísticas del PGO debe aplicarse con su máximo rigor.

Sres. Ibarra e Hidalgo, Vds. deben saber, yo sí lo sé y ahora también lo sabrán otros  ciudadanos, que una empresa con esta misma actividad de taller de megayates se puso en marcha no hace dos años en Lanzarote y ya está en Concurso de Acreedores, la antigua Suspensión de Pagos.

Sres. Ibarra e Hidalgo, Vds. deben saber, yo sí lo sé y ahora también lo sabrán otros ciudadanos, que la empresa que opta a explotar esta actividad en nuestro puerto, interpuso una alegación  el último día del plazo para hacerlo, y se le aceptó,  en la cual ampliaba el tipo de barcos a reparar en el taller-astillero;  ya no eran sólo  los renombrados megayates con los que se publicitó el proyecto, sino pidieron que fuera apto para barcos grandes de servicios turísticos o portuarios. Parece ser que saben, que no hay mercado para sólo los megayates que pudo encandilar al público. El taller se convertiría en reparación  de cualquier tipo de embarcación.

Sres. Ibarra e Hidalgo, Vds. deben saber, yo sí lo sé, y ahora también lo sabrán otros ciudadanos, que Gran Canaria se encuentra alejada de los circuitos donde se mueven estos megayates, los cuales son, como más cercanos,  El Caribe y El Mediterráneo.

Los Puertos de Palma de Mallorca y Barcelona, puestos como ejemplo, tienen que cargar con la servidumbre de las antiestéticas marinas secas y talleres porque tienen el gran beneficio de tener a sus propietarios conviviendo con ellos grandes temporadas y contribuyendo a su economía.

Ese no es  nuestro caso. Lo que nos proponen Vds. es incluso hasta deshonroso para ciudadanía grancanaria, usar el maravilloso Istmo que tenemos, para reparar en el mejor de los casos, los barcos de millonarios que nunca van a estar aquí, y de paso dinamitan un maravilloso espacio que puede ser destinado a nuestro turismo y nuestros habitantes, es como mínimo una mala idea.

Ese taller-astillero lo pueden ubicar en Arinaga o en los muelles exteriores, pero en el Istmo no.  Allí hay que renunciar a él pues mataría a Las Palmas de Gran Canaria y su desarrollo turístico y ciudadano.

Lo que se gana no teniéndolo es mucho más positivo y de mejor porvenir de lo que se pierde.

Los  muelles del Istmo se pueden usar entre otras actividades como ampliación del muelle deportivo con embarcaciones de estancia prolongada lo que daría una estampa maravillosa con la playa de Las Canteras como complemento. Eso crearía una nueva postal de indudable repercusión  publicitaria incrementada con el turismo de cruceros y el acuario.

Para conseguir ese fin si hace falta se remueve cielo y tierra, y ahí sí tendrían que esforzarse La Autoridad Portuaria y la Alcaldía.

Sin embargo lo que Vds. Nos proponen no se parece en nada a esto. El turista que llega en crucero ¿qué le ofrecen? ¿Con qué se va a encontrar…?

Como la mejor experiencia es la propia, Sres. Ibarra e  Hidalgo les propongo que se imaginen que Vds. Son dos turistas que llegan a Gran Canaria en un crucero y con talante inquisitorial y curioso tipo Hernández y Fernández de las aventuras de Tintín y bajen a tierra.

¿Dónde se hacen el obligatorio selfie?, ¿Con que fondo de imagen?

¿Con el edificio blindado del acuario que ha crecido hasta los 20 metros de altura?

¿Con el aparcamiento?

¿O tal vez con el taller de chapa, pintura y fibra de vidrio?

Está en sus manos el porvenir del mejor punto de relanzamiento de la ciudad.

Este solemne dislate unido al intento de la letal biomasa enciende todas las alarmas para preguntarnos ¿qué está sucediendo en el Puerto de la Luz?

¿Cómo llegan hasta este punto límite estos trasnochados proyectos?

Se hace  imprescindible encontrar el origen de estos despropósitos y actuar en consecuencia.

La sugerencia del Pabellón de Grancanarios Ilustres, aparte de justificada, no fue tiene nada de  ingenua.

Aquellos personajes si vivieran en las circunstancias actuales sabrían encontrar el camino para encontrar  lo mejor para Gran Canaria, así  los ciudadanos no tendríamos que ocuparnos de estas cosas ni cursar estas cartas.

Pablo Octavio Torres López.

 

 

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